21 mayo 2007

Algo sobre la movida nocturna

Estoy en el parque de la 93 con unos amigos, decidiendo qué lugar será el elegido para la rumba del sábado. Optamos por el Salto del Ángel, la disco “play”, como llaman los bogotanos a lo más sifrino. Las Mercedes en Bogotá. Entramos. 10 mil pesos de cover garantizan la rumba de la noche. La música es variada, y la gente también. Todos tienen cara de niños y niñas “bien”, ávidos de baile y licor, de pasarla bien, de conocer gente, de descansar del trabajo de la semana. Mis amigos y yo estamos desempleados, así que la rumba nos hace descansar del descanso.

La música sube de tono. ¿93 mil la botella de vodka? ¡Por Dios, hay que encontrar trabajo rápido! ¡qué más da, comprémosla, somos muchos! Listo. Vasito en mano, y baile consuetudinario. Mis amigos, los costeños, bailan porque sí y porque no, así que salir con ellos es baile asegurado. Y eso sí, somos muchas las chicas. Miras a cualquier lado y hay algún tipo viéndote fijamente como si se le hubiese perdido una igualita a ti. A mí desafortunadamente siempre me saca a bailar algún desconocido, y -para más señas- éste debe tener siempre al menos 1 año menos que yo. Nunca más que eso…todo por aquello de que ¡vaca pequeña siempre es novilla! La situación me recuerda a Valencia, y cómo las rumbas tienen el matiz de fiesta de primaria, los hombres por un lado, las mujeres solas por el otro, las parejas contentas. Pero los hombres solos no sacan a bailar a las muchachas solteras, porque las valencianas tienen fama de cerradas y antipáticas.

Acá la cosa cambia, sacan a bailar a todas las mujeres solas. Pero casi nunca quien te saca a bailar te gusta ni un poco. Así que si decides bailar, es probable que ya no sonrías tanto como lo hacías antes, y que reces en silencio para que acabe la canción pronto. Y luego, te despidas con un inexpresivo “gracias”. De ahí en adelante esquivas la mirada del hombre toda la noche, para que no vuelva a intentar bailar contigo, recuerdas inevitablemente a tu ex novio, no con cariño, le reclamas mentalmente que no esté, y te refugias en la algarabía de tu grupo de amigos.

Y continua la fiesta. Baile, vodka, risas, y más baile. Y para los de mayor aguante, más vodka. Luego llega la hora de sacar a la gente. Empiezan a poner rancheras. Así como se oye, ya dieron las dos y media de la mañana y comienzan a correr a la gente con rancheras. En Valencia nos botan con música llanera. Pero acá la gente, a pesar de las rancheras, no se quiere ir. Cantan entonces al más puro estilo de Rocío Durcal, y continúan hasta que encienden las luces. Ya vemos a algunos tambaleantes rumberos, bajando con dificultad las escaleras para buscar sus chaquetas, bufandas, bolsos, y celulares, dejados en los lockers del lugar. Sí, porque con tanto frío afuera, la gente llega cubierta, pero en el lugar -entre el baile y el licor- no hay manera de permanecer abrigados.

Salimos del local… hay solo un rincón cercano que me recuerda a mi tierra, la Arepería Venezolana. No son tan buenas las arepas pero es lo más parecido al fin de la rumba en mi país. En Venezuela, al salir de la discoteca es casi un ritual buscar una arepería abierta, y comer los más suculentos rellenos envueltos en una gorda y apetitosa arepa. Los venezolanos que lean esto se preguntarán por qué demonios les hablo de una “arepería”, ya me dirán que me estoy colombianizando. Es que acá una arepera, es una mujer con tendencias homosexuales… la cachapera venezolana es la arepera colombiana.

Extrañamente hay quienes quieren comer en McDonalds a las 3 am para finalizar la noche con broche de oro norteamericano. El McDonalds, situado en el mismo parque de la 93, ha descubierto que tiene un nicho muy fuerte entre los rumberos bogotanos, y les esperan con sus hamburguesas y gaseosas (refrescos). Pero no ¡nada como una buena arepa a las 3 de la mañana! Hay cosas que ni se cambian, ni se olvidan.

Hay también quienes acostumbran a comerse su perro caliente en J y R, y a ellos los comprendo más que a los Mcdonaleros. Me hacen añorar nuestro Mañongo valenciano, lugar paradisíaco, muy cercano al tercer mundo. Hay quienes no admiten que les gusta Mañongo, para no parecer ordinarios, pero sé que en el fondo les gusta. Es que allí está todo lo que queremos, desde música, DVDS, pasando por helados y frutas del local colombiano “Del Frutas”, y por supuesto también hay sushi, parrilla, perros calientes, perros de la calle, hamburguesas, empanadas, crepes, y todas las exquisiteces a precio módico, todo dispuesto en tarantines, casitas, o locales estéticamente incorrectos. Siempre nos abstenemos de la variada oferta gastronómica los de estómagos más débiles. Pero acompañamos -con un poco de envidia- a quienes pueden darse este banquete a golpe de cuatro de la mañana.

El J y R cercano a Niza, es absurdamente surrealista. Se acercan unos tipos al carro y preguntan qué desea la gente. La pregunta, me explican los conocedores, se dirige a quienes disfrutan, aparte de los perros calientes, de marihuana o de algún psicotrópico. Lo más cumbre es que los policías se paran, no sé a qué, y no hacen nada. Se van. Hay droga, y los que aman las alucinaciones saben cómo surtirse.

Acá la comidita madrugadora se adelanta porque los locales cierran antes. Empieza el desfile de gente pidiendo taxis. Grupos de a cuatro se acercan a los taxistas que esperan a las afueras de los locales alrededor de la plaza. Y se alejan contentos de la fiesta sabatina.

Será el próximo fin de semana cuando visitemos algún barcito de Usaquén. Allá los sitios son más pequeños y menos “play”. Mejores, para quienes disfrutamos también del rock o de los grupos en vivo. No pude evitar acordarme de un célebre graffiti citadino: "Estudia hasta morir y serás un cadáver culto". Para los que me lo han preguntado...La respuesta es no, no sólo estudio en Bogotá.

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Nota: la imagen del pensador es tomada de www.blog.ya.com. La imagen de la bandera venezolana es de www.skycraperpage.com. Las fotografías de discotecas vienen de www.sadritooo.blogspot.es y de www.traviatacartagena.com. No me traje la cámara a Bogotá.

12 comentarios:

Daniel Eduardo dijo...

Tania, cómo siempre yo elogiándote. Muy buen artículo. Si estuveras solo estudiando te vuelves locas, también debes sacar tiempo para divertirte. Que bien que tus amigos costeños te acompañen en esas rumbas.

Tania L. Nieto dijo...

Jjaja, comparto tu punto de vista. Y sí esos costeños son ¡lo máximo! gracias por tu comentario.

vero dijo...

Loca...true true lo que dices de la rumba..falta la arepita a la salida..uy Dios una reina pepiada sería tan cool...

Ceinett dijo...

Me encantan tus historias Tani...Despues de un largo y estrepitoso dia en la ciudada primada de America Santo Domingo, leer tus vivencias me refrescan la noche, las imprimo y las leo por partes en el balcon de mi casa...

Víctor Solano dijo...

Gran crónica, Ya me volví un fan de este blog. Saludos de un aprendiz.

Tania L. Nieto dijo...

Me halaga mucho que -siendo yo la aprendiz- encuentre a un fan como usted. ¡Gracias!

Anónimo dijo...

mi amor me ha parecido lo maximo, sigue asi tu vas a llegar a más, te quiero mucho besos tu admiradora número 1.

23 de mayo de 2007

Anónimo dijo...

Mamita el comentario anterior es mío. Soy yo, tu mamá Lilia, desde Venezuela

Anónimo dijo...

ese vodka a ese precio esta peligroso, jaja ta barato dame 3

Felipe dijo...

Excelente post, cada dia me hace mas falta Bogota. A proposito, muy buen blog, simpatico ver a Bogota desde los ojos de un extranjero.
Saludos

Anónimo dijo...

holas bueno saludos desde venezuela y de verdad tienes mucha razon sobre las rumbas venezolanas verdad Q si bueno myo soy de maracay y siempre a eso de 4 o 5 estamos comiendo empanadas operadas en un local muy conosido! jejeje!! eso es lo de todos los fines bueno saludos cuidate besos BYE!

Collective Soul dijo...

Eso de ser comunicador social como que si ayuda a que uno escriba mejor, no? jaja, buena narrativa.

A mi J y R tambien me gusta mucho, y eso de que se acerquen a los carros no solo a ofrecer comida no lo sabia.

Si quieres escuchar buen rocksito y disfrutar de buenos conciertos, de Rock, Jazz, Reggae, Blues definitivamente te recomiendo el bar "El Anonimo", queda en la 106 con avenida suba, costado Oriental.

Jaja nunca me habia puesto a pensar en eso de que la niña que uno saca a bailar este deseando con ansias que se acabe la cancion.

Bueno no digo nada mas porque este comment parece un post.

Juanma es Collective Soul
"Come on down to our house
All the neighbors are away
We're invitin' everyone
We got take out and everything
The local P.D.'s been around That's one right over there
And the chick that's sittin' on his face Is glad that he is here"
- Doin' Fine -